Los bailes regionales de México desde los tiempos Pre-hispánicos hasta nuestros días, son una herencia de valor incalculable que puede ser perdida fácilmente por la nación mexicana.
Hasta nuestros días, los métodos que se han seguido para mantener esta herencia cultural viva, se basan en las tradiciones orales que se han pasado desde los tiempos Pre-hispánicos, sin embargo, a causa de la naturaleza de este sistema, hay un riesgo que con el paso de tiempo, esta información y las tradiciones pueden llegar a ser degradadas, modificadas y alteradas, la pureza de las formas y las tradiciones mismas.
La tarea de la recuperación de tradiciones, así como también los disfraces, la música y las coreografías que han sido desarrolladas por un grupo muy reducido de mexicanos, están en peligro de desaparecer a causa del proceso cultural, externo y natural que afecta a toda la población; los medios masivos así como también la globalización, o las marcas de referencia a las que todos somos expuestos.
Pero quizá el riesgo más grande está dentro de la desaparición física de los bailarines, los coreógrafos, los maestros, los músicos y los taquígrafos y la herencia cultural que junto con ellos vive, y que han sido capaces de recuperar.
La idea de crear una base vino de la necesidad urgente de destinar los recursos técnicos y económicos para la conservación de este legado cultural mexicano en una cuestión étnica del baile mexicano
La Fundación del Ballet Folclórica Nacional de México Aztlán para la conservación de la herencia cultural y nacional de los bailes mexicanos tienen como propósitos primordiales:
La Investigación de los elementos auténticos de la cultura popular así como también las civilizaciones Pre-hispánicas en las etapas diferentes del México Independiente.
La propiedad fotográfica que permitirá la reedificación más fiel de las tradiciones mexicanas del baile. La documentación organizada de todas las fuentes, los bailes, la coreografía, los disfraces, instrumentos musicales, los accesorios, el paisaje y los bailarines, para desarrollar un interés y así obtener información de primera mano en el desarrollo de esta actividad.
La conservación de las tradiciones, promover talleres, escuelas, y centros regionales de investigación para estimular a las comunidades que mantengan vivas las tradiciones heredadas del baile.
La educación y la instrucción deberán integrar sistemas de enseñanza y metodología que diferentes mexicanos han estructurado para desarrollar actividades educativas para los coreógrafos, maestros, músicos y artistas en las diferentes disciplinas artísticas del baile.
Esto se hace para mantener los niveles de excelencia y para mantener todas las actividades relacionadas con el baile folklórico lejos de la deformación y la fatiga.
La promoción y difusión del baile regional y folklórico mexicano esta apoyado por exposiciones, seminarios, congresos, las materias impresas, ilustradas, filmadas, grabadas y fotografiadas.
También estableciendo campañas para mostrar la información exacta de los bailes, organizando desfiles para conceder un premio y estimular las actividades que contribuyen a la conservación de las tradiciones en este campo.
Certificando la veracidad de los bailes que al público le parecerán auténticos y folklóricos, esto con la finalidad de mantener la calidad y la originalidad de los programas, para mantener a los medios masivos de comunicación lejos de la deformación de las tradiciones.
Un Consejero es designado a promover todas actividades enfocadas en la terminación de los objetivos planeados y gracias a los donativos provenientes de corporaciones y compañías tendremos las bases para construir El Centro Nacional para la Conservación del Legado Cultural Folklórico de los Bailes mexicanos, esta zona consistirá en: Biblioteca, Museo, Videoteca, Sala y Talleres.
Todos los donativos serán deducibles de impuestos, gracias al permiso otorgado por el Gobierno mexicano. Este centro impulsará la cultura y las artes, con la libertad absoluta para investigar, preservar y difundir todas las expresiones de baile folklórico, siendo esta esencia de la herencia cultural, permitiendo que el hombre conozca sus raíces, y así preservar su origen y las contribuciones magníficas que se han hecho a lo largo de la historia, manteniendo vivo el legado espiritual de nuestros antepasados.
Según la autorización de la S.H.C.P. publicada el 11 de diciembre de 1995 en el Diario Oficial, todos los donativos son deducibles de impuestos.